El contenido se centra en la evaluación y distribución de bienes tras el fallecimiento de D. Ignacio Mejía, detallando la cuantificación de diferentes objetos y propiedades, incluidos muebles, libros y terrenos. Se menciona que se ha acordado una rebaja en el valor de una persona, la negra Gregoria, lo que da lugar a una suma total a repartir entre los herederos. Cada heredero recibe una porción específica del caudal, y se detallan las cantidades a percibir por cada uno. Finalmente, se discuten deducciones relacionadas con gastos de entierro y otros costos, que afectan la herencia final disponibles para distribución.
Testamento de Doña Antonia Mejía de Tovar, viuda de Don Juan Andrés Botero. V Parte.
En junio de 1764, en Tunja, María Josefa del Sacramento, novicia del Convento de Santa Clara, renunció a sus bienes en favor de su madre, Doña María Antonia Mejía. Este acto se realizó ante el alcalde Don Manuel Díaz Pérez y otros testigos, dado que se aproxima su profesorado religioso. Posteriormente, los hijos de Doña Antonia, como albaceas, decidieron dividir y avaluar los bienes heredados, comprometiéndose a resolver disputas mediante árbitros. Se describieron diversos bienes materiales y sus valores en pesos, sumando una cantidad considerable al final de la transacción.
Testamento de Doña Antonia Mejía de Tovar, viuda de Don Juan Andrés Botero. IV Parte.
La correspondencia entre D. José Ignacio Botero y su hermano Juan José Botero refleja una profunda preocupación por asuntos familiares y espirituales. A pesar de su melancolía, José Ignacio suplica la paz para su madre en Purgatorio y solicita una distribución equitativa de los bienes familiares. Además, se menciona el manejo de herencias y cómo, a diferencia de otras religiones, él no puede heredar. Las cartas también tocan la vida de sus familiares, incluyendo detalles sobre dotes ofrecidos, salud y reconocimiento de la cordialidad en su familia. Finalmente, hay menciones de la entrega de bienes y mensajes de condolencias por fallecimientos.
Testamento de Doña Antonia Mejía de Tovar, viuda de Don Juan Andrés Botero. II Parte.
El contenido aborda la renuncia formal de Fray José Ignacio Botero de sus derechos legítimos paternos y maternos, un acto que tuvo lugar en Santa Fe el 5 de septiembre de 1772. Botero, tras casi un año de noviciado, solicita la licencia necesaria al Provisor y Vicario General para ceder sus derechos a su madre, María Antonia Mejía, debido al fallecimiento de su padre, Juan Andrés Botero. El documento certifica que esta decisión es tomada libremente y sin coacción, con el respaldo de testigos. Se menciona también un agradecimiento a figuras y lugares importantes en su vida, resaltando el contexto histórico y personal.
Testamento de Doña Antonia Mejía de Tovar, viuda de Don Juan Andrés Botero. Mis sextos abuelos. I Parte.
El documento es un testamento de Doña Antonia Mejía de Tovar, quien se dirige a sus hijos y establece su última voluntad. En él, menciona a sus familiares y detalla la separación de sus bienes, incluyendo instrucciones para su entierro en la Iglesia Parroquial de San Nicolás el Magno. Declara que ha procreado varios hijos y especifica la dote de su hija Juana María. Además, nombra a sus albaceas y describe sus bienes materiales, como animales, muebles y dinero. Su intención es que todos sus hijos sean tratados equitativamente en la herencia, sin conflictos legales.
Real Cédula del Siglo XVIII en Lenguaje de Señas
El contenido se centra en la figura de don Juan Andrés Botero, quien se estableció en el Valle de Rionegro en 1720, tras casarse en 1719. Destaca el contexto de la Cédula Real que prohibía la residencia de extranjeros en las colonias españolas sin permiso. A pesar de las restricciones, Botero logró obtener autorización para permanecer en la región, enfrentándose a las autoridades. La narrativa incluye detalles sobre su viaje desde España en el navío Santa Rosa, su matrimonio con doña Antonia Mejía y su eventual establecimiento en Rionegro. Además, agradece a varios colaboradores y menciona las fuentes documentales involucradas en la investigación.
Juan Andrés Botero. Siglo XVIII.
Juan Andrés Botero, artillero de origen genovés, recibe un permiso del virrey para residir en el Valle de Rionegro, Antioquia, en 1722. Este documento formaliza su arraigo en la región tras haber servido a la corona española. Botero, casado con Doña Antonia Megía, argumenta sobre las disposiciones legales que permiten a los extranjeros casados quedarse en las Indias, a diferencia de los solteros. El texto destaca su deseo de vivir en paz y con dignidad, en medio de las dificultades que la humedad ha dejado en los documentos. Se concluye con los agradecimientos a instituciones y personas que facilitaron la preservación de su historia.
