En junio de 1764, en Tunja, María Josefa del Sacramento, novicia del Convento de Santa Clara, renunció a sus bienes en favor de su madre, Doña María Antonia Mejía. Este acto se realizó ante el alcalde Don Manuel Díaz Pérez y otros testigos, dado que se aproxima su profesorado religioso. Posteriormente, los hijos de Doña Antonia, como albaceas, decidieron dividir y avaluar los bienes heredados, comprometiéndose a resolver disputas mediante árbitros. Se describieron diversos bienes materiales y sus valores en pesos, sumando una cantidad considerable al final de la transacción.
Testamento de Doña Antonia Mejía de Tovar, viuda de Don Juan Andrés Botero. III Parte.
Este texto es una carta escrita por María Ignacia de la Santísima Trinidad, dirigida a su hermano D. Juan José Botero, en 1781. En ella, la autora reflexiona sobre la renuncia a herencias y derechos, propiciando un diálogo sobre los bienes de su madre y la necesidad de manejar sus intereses en el contexto religioso. Se detalla que no realizó una renuncia formal, y se solicita el cuidado en el manejo de los bienes familiares. Además, menciona la importancia de mantener la paz entre hermanos y apela a la fe en Dios. La carta también incluye aspectos administrativos del patrimonio familiar.
Paisajes Urbanos y Rurales
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