El contenido aborda la renuncia formal de Fray José Ignacio Botero de sus derechos legítimos paternos y maternos, un acto que tuvo lugar en Santa Fe el 5 de septiembre de 1772. Botero, tras casi un año de noviciado, solicita la licencia necesaria al Provisor y Vicario General para ceder sus derechos a su madre, María Antonia Mejía, debido al fallecimiento de su padre, Juan Andrés Botero. El documento certifica que esta decisión es tomada libremente y sin coacción, con el respaldo de testigos. Se menciona también un agradecimiento a figuras y lugares importantes en su vida, resaltando el contexto histórico y personal.
